El concepto metropolitano es una perspectiva que indujo a pensar en las ciudades como manchas urbanas homogéneas y a empezar a dejar de priorizar las divisiones administrativas/políticas como sistemas de organización eficientes. En la actualidad, el Área Metropolitana de Tucumán (AMET) está integrada por seis municipios (Capital, Yerba Buena, Banda del Río Salí, Alderetes, Tafí Viejo y Las Talitas), además de 19 comunas que dependen de la Provincia, sumado a las reparticiones del gobierno central con incumbencia en el AMET. Se trata de un enjambre burocrático, de muy compleja articulación, con gestiones superpuestas, en varios casos separadas por apenas una calle, una avenida, un canal o un río. Sólo contando a los seis municipios y a las 19 comunas como un solo unificado (Provincia), estamos ante, por ejemplo, de siete direcciones de Medio Ambiente, Tránsito, Transporte Público, Obras Públicas, Seguridad, Higiene, Espacios Verdes, etcétera, trabajando aisladas, a pocas cuadras de distancia una de otras.
Este problema ya fue abordado, y resuelto o en vías de resolverse, en decenas de metrópolis en el mundo -Barcelona es uno de los ejemplos más citados y estudiados- y también en ciudades argentinas como Santa Fe, Rosario, Mendoza, Salta y Jujuy, o incluso en ciudades que involucran a dos provincias, como Neuquén-Cipolletti, Corrientes-Paraná, Viedma-Carmen de Patagones, o Corrientes-Resistencia.
En algunos casos se avanzó en sistemas de transporte público unificado, infraestructuras y servicios, o criterios edilicios, lo mismo con el tránsito, el manejo del suelo, el agua, los residuos y los espacios verdes.
En este sentido avanzan organizaciones civiles como Fundación Ibatín Metropolitana, dedicada a la investigación, planificación y el desarrollo sostenible del AMET, o Meta Tucumán, o planes urbanísticos que prosperan en el debate del nuevo Código de Planeamiento Urbano de la capital, o un proyecto que toma cuerpo en la Legislatura para la creación de una Agencia Metropolitana.
Una muestra de la desconexión del AMET es que en la provincia más chica del país y con una población tan concentrada, deban utilizarse dos tarjetas de colectivos distintas para cruzar un puente o una avenida.
Las críticas a la creación de un nuevo órgano administrativo apuntan en general en un mismo sentido: más burocracia, más empleo público, más gastos. En las ciudades donde las organizaciones metropolitanas son exitosas o están prosperando -Rosario y Mendoza son, quizás, los mejores ejemplos nacionales-, las nuevas gobernanzas se conforman de estructuras ya existentes, con funcionarios, técnicos y expertos vigentes, que no implican la creación de nuevos cargos o más reparticiones públicas. Más aún, sobran ejemplos de casos en que se cumplen estas funciones ad honorem. Se hace imperioso abordar esta complejidad, si se considera que en 2050 el AMET ya estará conformada por ocho municipios (se agregarían Lules y Bella Vista), siete departamentos y 30 comunas, territorio donde residirá más del 70% de la población tucumana.